Definición De Semiología


La semiología constituye el pilar fundamental de la medicina clínica. Es un arte y una ciencia. Presenta un método de ordenamiento de los conocimientos (método clínico) y un objetivo que es el diagnóstico de los problemas de salud. Parte de observaciones simples y construye conocimientos de complejidad creciente. Observación, construcción y aplicación a la situación concreta. Al ser una ciencia humanista, aplica una mirada biológica, psicológica, social y ética de los problemas en el marco del vínculo médico-paciente, o relación médico-paciente. Más aún, bien desarrollada, esta disciplina permite al médico no sólo orientarse en el diagnóstico, sino tener una apreciación pronóstica y plantear las líneas generales del tratamiento. De ahí la aserción de Laubry: '"La semiología no es solo la gramática de la medicina, sino la Medicina misma". En síntesis la semiología en medicina es lenguaje y metodología de pensamiento.
Recuperado de: Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Semiolog%C3%ADa_cl%C3%ADnica)

jueves, 16 de junio de 2011

Diario Reflexivo - Clase 6


Examen el cuello


Se debe examinar la forma, los movimientos, el tiroides, pulsos carotídeos, pulso venoso yugular, ganglios linfáticos y si existen masas. Los cuellos largos y delgados son más fáciles de examinar. Normalmente la persona debe ser capaz de mover el cuello hacia arriba y abajo, hacia ambos lados, e incluso, efectuar movimientos de rotación. En presencia de una discopatía cervical o lesiones musculares, puede haber dolor y el rango de los movimientos estar limitado.


Ganglios linfáticos. En el examen físico general se mencionan los ganglios linfáticos, pero si las alteraciones se concentran en esta parte del cuerpo se pueden especificar en esta sección. (El examinador tendrá que decidir si la información sobre los ganglios del cuello los menciona en esta parte o en el examen general.)

Glándula tiroides. Se ubica en la parte anterior y baja del cuello, por debajo del cartílago cricoides. Bocio es una glándula aumentada de volumen. La glándula se puede palpar por delante del paciente o colocándose el examinador por detrás. En el primer caso es posible hacerlo estando el paciente acostado en decúbito dorsal o, mejor aún, estando el paciente sentado. El examinador se coloca frente a él y con el pulgar de una mano desplaza un poco la glándula hacia el lado opuesto de modo que ese lóbulo se haga más prominente y sea posible cogerlo con la otra mano entre el pulgar y los dedos índice y medio. Por ejemplo, si se intenta palpar el lóbulo derecho de la glándula, el pulgar de la mano derecha del examinador, colocada sobre el lóbulo izquierdo, empuja la glándula hacia la derecha para facilitar la palpación con la mano izquierda. Lo opuesto se efectuaría para el otro lóbulo. Si el examinador se ubica por detrás del paciente, adelanta sus manos y con sus dedos índice y medio identifica el itsmo del tiroides que se ubica debajo del cartílago cricoides. Moviendo los dedos hacia los lados es posible palpar los lóbulos de la glándula. Con los dedos de una mano es posible presionar hacia el lado opuesto para facilitar la palpación del otro lóbulo. Para asegurarse que las estructuras que se están palpando corresponden al tiroides, se solicita al paciente que trague para palpar la elevación que debe ocurrir junto con la tráquea (a veces es necesario proporcionarle al paciente un vaso con agua para que tome sorbos ya que frecuentemente nota que no tiene suficiente saliva). El diagnóstico diferencial se hace con adenopatías o quistes de otras estructuras.
La glándula tiroides de debe palpar lisa y de consistencia firme. Se debe estimar el tamaño y buscar la presencia de nódulos. Cuando se encuentran nódulos se precisa su ubicación, tamaño, número y consistencia. Hoy en día, la disponibilidad de la ecotomografía ha facilitado el estudio de los nódulos, y es capaz de diferenciar los que son sólidos de los que son quísticos. Cuando la glándula está muy crecida, es posible que con la campana del estetoscopio se pueda escuchar un soplo suave debido al aumento de la vasculatura.

Extraido de: http://escuela.med.puc.cl/paginas/cursos/tercero/integradotercero/apsemiologia/35_Cuello.html


Diario Reflexivo - Clases 4 & 5


Examen de la cabeza: continuación

Examen del oído.
Oído externo. Se examinan los pabellones auriculares. La implantación normal se verifica trazando una línea imaginaria desde el canto externo del ojo a la prominencia del occipucio: el borde superior del pabellón debe pasar por esta línea o sobre ella. En algunos trastornos cromosómicos la implantación de los pabellones auriculares es más baja. El color y la temperatura de las orejas dependen de distintos factores: están frías y pálidas o cianóticas en ambientes fríos o en situaciones de mala perfusión tisular; rojas o hiperémicas en caso de existir una inflamación; cianóticas cuando existe una mala oxigenación con hipoxemia. Pacientes con gota pueden presentar en la región del hélix (borde externo) unos nódulos que se conocen como tofos (son depósitos de cristales de ácido úrico). El pabellón auricular puede ser sitio de condritis ya que está formado por cartílago. En la zona del lóbulo de las orejas, por uso de pendientes, se pueden observar signos inflamatorios por alergia a metales o infecciones. Por picaduras de insectos pueden verse nódulos inflamatorios o signos de celulitis. Si se desencadena dolor al mover la oreja, podría haber una otitis externa, en cambio, si el dolor se desencadena al presionar sobre el proceso mastoides, por detrás de la oreja, podría hacer una otitis media.

Otoscopía. Permite examinar el conducto auditivo externo, el tímpano, y alguna observación se obtiene de lo que pueda estar ocurriendo en el oído medio. Se usa un otoscopio que es un instrumento con una fuente de luz y un juego de espéculos de distinto diámetro. En su parte posterior tiene una lente magnificadora, que se puede retirar o desplazar hacia el lado en el caso que se desee introducir algún instrumento fino. Para efectuar el examen se usa el espéculo de mayor diámetro que calce bien en el conducto auditivo externo y se introduce con una leve inclinación hacia adelante y abajo, hasta ubicar más allá de los pelos. Para examinar el oído derecho, se toma el otoscopio con la mano derecha y se tracciona la oreja con la mano izquierda; lo opuesto es válido para el oído izquierdo. La cabeza del paciente debe estar inclinada un poco hacia el lado opuesto al oído examinado y se debe traccionar la oreja hacia arriba y atrás. Con esto se endereza el conducto y es más fácil ver el tímpano. En la parte más externa del conducto se observan pelos y frecuentemente alguna cantidad de cerumen. En ocasiones el cerumen tapa totalmente la visión. La membrana timpánica en condiciones normales se ve de color gris perlado translúcido. Desde el umbo se proyecta hacia abajo y adelante un cono de luz que corresponde al reflejo de la luz del instrumento; hacia arriba se logra distinguir el mango y el proceso corto del martillo, que son las dos referencias anatómicas más constantes. Por sobre el proceso corto existe una pequeña porción del tímpano, que habitualmente no se distingue bien, que es la pars flaccida; el resto del tímpano corresponde a la pars tensa. Al mirar la membrana timpánica, se busca si existen perforaciones, abombamiento (por congestión del oído medio), retracciones (en el caso de esta tapado el conducto de Eustaquio), cicatrices de antiguas perforaciones. En la otitis media purulenta se produce dolor (otalgia), fiebre e hipoacusia, y en la otoscopía destaca un enrojecimiento del tímpano, pérdida de las referencias anatómicas habituales (visión del martillo y el cono de luz), dilatación de vasos sanguíneos y abombamiento lateral hacia el ojo del examinador.

Audición. Se estaría evaluando desde el momento que el examinador conversa con el paciente. En la medida que le tenga que repetir las preguntas, o sea necesario hablarle más fuerte, la audición estaría comprometida. Una maniobra para detectar un trastorno más fino consiste en acercar una mano frente a un oído y frotar los dedos: si el paciente lo escucha avala que la audición no está tan comprometida.

Pruebas de audición con diapasón.  La prueba de Weber consiste en apoyar el diapasón vibrando en la línea media del cráneo o la mitad de la frente. La vibración, y por lo tanto el sonido, se debe transmitir, en condiciones normales, en igual intensidad a ambos oídos. Si existe un defecto de audición, el sonido se lateraliza. Cuando el defecto es de conducción (por alteración a nivel del conducto auditivo externo o el oído medio), la lateralización es al mismo lado. Para comprobar que esto ocurre, ensaye con usted mismo, tapándose un oído mientras se aplica el diapasón vibrando en la frente. Cuando el defecto es sensorial (por alteración a nivel del oído interno o el nervio auditivo), la lateralización ocurre hacia el oído sano. La prueba de Rinne consiste en apoyar el diapasón vibrando en el mastoides de un oído y medir el tiempo que la persona escucha el sonido de esa forma y, acto seguido, y sin que deje de vibrar el diapasón, se coloca frente al oído, y se mide el tiempo que la persona escucha de esa otra forma. Lo mismo se repite en el otro oído. Lo normal es que el tiempo que se escucha el sonido por conducción aérea (sin que el diapasón esté apoyado) sea por lo menos del doble de lo que se escucha por conducción ósea (mientras el instrumento está apoyado). Cuando existe un defecto en la conducción aérea, se escucha más tiempo el sonido por conducción ósea. Cuando el defecto es sensorial o sensorineural, se escucha más tiempo la conducción aérea, pero no el doble que la ósea, como sería lo normal. Para una evaluación de la audición más completa se solicita una audiometría que se puede complementar con otras pruebas.


Examen de la nariz 

Se debe observar la forma, la permeabilidad, si existen secreciones o descargas, el aspecto de la mucosa. Cuadros de rinitis alérgicas se acompañan de estornudos, congestión nasal bilateral, una mucosa de aspecto pálida o enrojecida y una descarga acuosa. En caso de un traumatismo con fractura de la base del cráneo (lámina cribiforme), puede producirse un goteo de líquido claro que corresponde a líquido cefaloraquídeo. En caso de epistaxis se trata de ver de dónde viene la sangre. Una sinusitis puede asociarse a descarga de secreción mucopurulenta. En niños con insuficiencia respiratoria es frecuente ver un "aleteo" nasal (movimiento de las alas de la nariz con cada inspiración). Con una linterna y presionando un poco la punta de la nariz, se observa el interior de cada fosa nasal. Esto puede ser más expedito ayudándose de un espéculo nasal (puede servir para esto el oftalmoscopio con el espéculo de mayor diámetro). Se trata de precisar el aspecto de la mucosa, las características de las secreciones que puedan existir, si existen pólipos, la alineación del tabique y el aspecto de la parte anterior de los cornetes medio e inferior. Los usuarios de cocaína pueden desarrollar úlceras.



Examen de la boca y orofaringe

Labios. Se examina su aspecto y simetría. Entre las alteraciones que se pueden encontrar destaca el aumento de volumen por edema, cambios de coloración (p.ej.: palidez en anemia, cianosis en ambientes fríos, poliglobulia o hipoxemia), lesiones costrosas (p.ej.: en herpes simple), si están inflamados, secos y agrietados (queilitis), si existen "boqueras" (queilitis angular o estomatitis angular), fisuras (p.ej.: labio leporino), lesiones pigmentadas (p.ej.: en el síndrome de Peutz-Jeghers que se asocia a poliposis intestinal).
Mucosa bucal. Se examina la mucosa bucal (humedad, color, lesiones). En la xerostomía se produce poca saliva y la boca está seca; en una candidiasis bucal o muguet (infección por Candida albicans) se presentan múltiples lesiones blanquecinas; las aftas bucales son lesiones ulceradas, habitualmente ovaladas, rodeadas por eritema y son dolorosas. La desembocadura del conducto de Stenson puede aparecer inflamada en cuadros de parotiditis infecciosa (paperas). En insuficiencia suprarenal (enfermedad de Addison) pueden verse zonas de hiperpigmentación (melanoplaquias o melanoplasia). Las leucoplaquias o leucoplasias son lesiones blanquecinas, planas, ligeramente elevadas, de aspecto áspero, que pueden ser precancerosas.
Dientes. Conveniente fijarse si están todas las piezas dentales, si existen caries o prótesis (de la arcada superior o la inferior). Un paciente está desdentado o edentado si ha perdido sus dientes. La mordida se refiere a la oclusión de los dientes y normalmente los molares superiores deben apoyarse directamente sobre los inferiores y los incisivos superiores deben quedar discretamente por delante de los inferiores. Las alteraciones de la mordida pueden llevar a un trastorno doloroso a nivel de las articulaciones témporo-mandibulares, especialmente al masticar. También se le pide al paciente que abra y cierre la boca para buscar si a nivel de las articulaciones témporo-mandibulares se produce una discreta traba o resalte, o si la boca se abre y se cierra con desviaciones anormales.
Encías. Observar el aspecto, coloración, aseo, acumulación de sarro en el cuello de los dientes. Algunos medicamentos, como la fenitoína, producen una hipertrofia de las encías. La gingivitis es una inflamación de ellas. En cuadros hemorragíparos se pueden ver signos de hemorragias o petequias. Una línea azul-negruzca en el borde de la encía puede deberse a una intoxicación crónica por plomo o bismuto. También se debe observar si existe una retracción de las encías que deja a la vista parte de la raíz de los dientes (gingivitis crónica y periodontitis).
Lengua. Normalmente presenta algo de saburra, pero en cuadros febriles y por falta de aseo, aumenta. Un aspecto como mapa geográfico (lengua geográfica) o con surcos profundos (lengua fisurada o cerebriforme), no significa enfermedad. En las glositis la lengua está inflamada y se ve roja y depapilada. Puede deberse en deficiencia de vitaminas, especialmente del complejo B. Con el uso de antibióticos, ocasionalmente, puede desarrollarse una coloración negruzca en el dorso de la lengua asociada a hipertrofia de las papilas. También es sitio de tumores, úlceras, aftas, leucoplasias. Como parte del examen neurológico se examina la protrusión de la lengua y sus movimientos. Cuando existe una parálisis del nervio hipogloso de un lado (XII par craneal), la lengua protruye hacia el lado de la parálisis del nervio. En enfermedades asociadas a denervación se pueden ver contracciones de grupos de fibras musculares (fasciculaciones).
Paladar. En el paladar duro pueden haber hendiduras como parte de un labio fisurado. La presencia de una prominencia ósea en la línea media (torus palatinus), no tiene mayor significado patológico. Se pueden encontrar petequias, úlceras, signos de candidiasis, tumores (p.ej.: tumor de Kaposi). En el paladar blando, que viene a continuación, interesa ver sus movimientos que dependen de la invervación del glosofaríngeo (IX par craneal) y el vago (X par craneal). Cuando existe un compromiso del X par craneal en un lado, al pedir al paciente que diga "AAAH... ", un lado del paladar se eleva mientras que el otro no lo hace, y la úvula se desvía hacia el lado que se eleva.
Orofaringe. Se le pide al paciente que abra la boca y se ilumina con una linterna. Con frecuencia es necesario usar un bajalenguas que se apoya entre el tercio medio y el posterior. Para deprimir la lengua no conviene que el paciente la esté protruyendo. Algunas personas tienen un reflejo de arcada muy sensible que puede hacer imposible usar un bajalenguas. Al mirar la orofaringe, se aprovecha de examinar las amígdalas. Cuando estas tienen una infección purulenta se ven con exudados blanquecinos y el enfermo presenta fiebre elevada, odinofagia, pésimo aliento, adenopatías submandibulares y cefalea. Las causas más frecuentes son una infección por estreptococos o una mononucleosis infecciosa. A veces se encuentra en alguna cripta amigdaliana una formación blanquecina que se debe a acumulación de desechos celulares y restos de comida; también puede corresponder a concreciones calcáreas (tonsilolito).
Glándulas salivales. En las parótidas y las submandibulares se pueden presentar litiasis que obstruyen el conducto principal y generan dolor y aumento de volumen. También pueden ser sitio de infecciones: la parotiditis infecciosa comprometen las parótidas (paperas); en pacientes con sequedad de la boca, mal aseo bucal y compromiso inmunológico se pueden presentar infecciones purulentas. Las parótidas crecen en algunas enfermedades como en la cirrosis hepática (hipertrofia parotídea): se observa un abultamiento detrás de las ramas de la mandíbula que puede levantar un poco el lóbulo de las orejas.
 Extraido de: http://escuela.med.puc.cl/paginas/Cursos/tercero/IntegradoTercero/ApSemiologia/34_Cabeza.html

sábado, 11 de junio de 2011

Diario Reflexivo - Clase 3

Examen de la cabeza.
La cabeza se puede examinar colocándose de frente al paciente, a su lado o detrás del mismo.
Se debe identificar la simetría de la cabeza, la distribución del pelo, su coloración, consistencia y su implantación.
A la palpación en el cuero cabelludo se deben buscar anomalías como masas, nódulos, depresiones y cicatrices, presencia de ectoparásitos, caspa, seborrea y otras anomalías que puedan hacerse patentes en el mismo. La misma se realiza con los pulpejos de los dedos realizando movimientos en semicírculo en todo el area.
En los ojos, se inicia observando primero los movimientos oculares.

Cejas se toma en cuenta la simetria, disposición y cantidad del vello, así como también debe observarse la presencia de sinofridia, hipertricofridia, heridas, cicatrices, ectoparásitos, caspa, heridas y cicatrices.

Pestañas observamos, la abundancia del vello, la implantación, textura y la limpieza de las mismas así como su coloración y consistencia.

 Párpado, buscamos inflamación, ptosis palpebral, presencia edema, coloración y obstrucción e inflamación de glándulas y folículos pilosos, xantelasma, orzuelos, chalazión, blefaritis.

Conjuntiva donde observaremos su coloración y describiremos la presencia de vasos sanguíneos si son visibles o no.

Esclera, describiremos su coloración, la visibilidad y abundancia de vasos sanguíneos, lesiones, hemorragias, pterigion.

Iris identificamos la forma, el color, describimos si posee arco senil, anillo de kayser-Fleischer.

Pupilas observaremos si hay anisocoria, sus dimensiones y su reacción a la luz. Finalmente se realiza el examen de fondo de ojo.

*GLOSARIO

1- Sinofridia: Se denomina así a la falta de separación entre las cejas por la presencia de pilosidad en la raíz nasal o entrecejo, límite generalmente lampiño.
2- Hipertricofridia: crecimiento excesivo de los pelos de las cejas observado frecuentemente en varones mayores.
3- Xantelasma: es un término médico usado para llamar a pequeños tumores benignos o levantamientos grasos (esteres de colesterol) situados en o alrededor de los párpados.
4- Orzuelo: es una inflamación  de las glándulas sebáceas de Zeiss o Moll en la base de las pestañas.
5- Chalazión: es un quiste en el párpado  causado por la inflamación de una glandula de Meibomio obstruida, localizadas cerca a las pestañas por lo general en el párpado superior.
6- Blefaritis: consiste en la inflamación del tejido que forma el párpado.
7- Pterigion: consiste en un crecimiento anormal de tejido sobre la córnea.
8- Arco Senil: es una opacidad con forma de anillo que aparece situado en la periferia de la córnea, ligeramente separada del limbo esclerocorneal. Surge en la tercera edad y se manifiesta por un color amarillo-grisáceo y que es debido al depósito de sustancias lipoides o por degeneración hialina.
9- Anillo de Kayser-Fleischer: es una franja oscura de color dorado-verdoso que está situada en la periferia de la córnea, en el punto en donde esta se une con la esclera. Se debe a la acumulacion de cobre en la cornea como consecuencia de la enfermedad de Wilson o degeneración hepatolenticular.

jueves, 2 de junio de 2011

Facies Parte 2

Por Alteraciones de origen cutáneo-mucoso

Facies alcohólica: se desarrolla en el alcoholismo crónico y permite muchas veces el diagnóstico con la simple observación de los rasgos fisionómicos; la piel de la cara está enrojecida y existen numerosas dilataciones vénulo-capilares (telangiectasias) en el tejido subcutáneo, rasgos gruesos y edema inferopalpebral. La nariz engrosada, en ocasciones con modificaciones muy notorias muestra gruesas nodulaciones, poros agrandados, abundante secreción sebácea y color rojizo, denominándose rinofima.

Facies lúpica: en el lupus eritematoso sistémico las lesiones cutáneas que asientan en la cara constituyen el eritema en vespertilio o en mariposa, cuyo cuerpo asentaría en el dorso nasal y las alas se desplegarían en la región malar. Están constituidas por placas induradas rojas o violáceas, planas o ligeramente elevadas, de bordes netos y recubiertas de escamas cuyo desprendimiento deja a la vista folículos pilosos dilatados.




Facies de la dermatomiositis: esta afección presenta dos elementos cutáneos característicos: el eritema y el edema. El primero puede manifestarse como un enrojecimiento difuso o bien en forma de placas rojo-violáceas de color heliotropo de bordes deprimidos con una superificie discretamente engrosada y descamativa que recuerda mucho a la pelagra. Cuando esta erupción predomina en la zona periorbitaria recuerda a los anteojos y origina la facies lila o violácea de Fanconi. El edema tiene preferencia por los párpados es de consistencia dura y le da a la cara un aspecto abotagado e inexpresivo ("facies de alabastro").

Facies esclerodérmica: la afectación de la cara origina una facies característica que recuerda a las momias egipcias o facies "de pájaro". El esqueleto se transparenta a través de los tegumentos adelgazados y densos, los pómulos salientes y las mejillas oprimidas con su piel adherida al esqueleto. La frente sin arrugas es lisa y brillante. La nariz debido a la retracción de los tejidos está adelgazada y la punta como un gancho, dirigida hacia el labio superior. Los labios finos tirantes, no pueden cerrar la boca que permanece entreabierta ("en bolso de marinero"). Las orejas están adheridas al cráneo y los párpados por su retracción no pueden cerrarse completamente.

Facies caquéctica: se la observa en los períodos terminales de las enfermedades consuntivas, particularmente en el cáncer, la cara ostenta un tinte pálido-grisáceo, ojerosa, con desaparición del tejido subcutáneo y la bola adiposa de Bichat e hipotrofia muscular.




Facies hipocrática o peritoneal: expresa una intensa angustia. Se la observa en la fase terminal de la peritonitis, en el shock profundo y en el cólera, es decir fundamentalmente en las enfermedades con trastornos del metabolismo del agua y los electrólitos que cursan con intensa deshidratación. Consiste en una palidez terrosa de la piel y la frente está perlada de sudor frío y viscoso. Los rasgos son prominentes y afilados, los ojos se hunden en las órbitas y las córneas pierden brillo. A ello se suman los labios secos y arrugas.




Facies nefrítica: es una cara pálida y edematosa con manifiesto edema bipalpebral que reduce las aberturas palpebrales.





Facies leonina: se la observa en la letra nodular y en algunos casos de infiltración leucémica. Las cejas están despobladas en su totalidad y en ocasiones existe alopecia en placas en el cuero cabelludo. Los contornos de la cara se hacen irregulares, nodulares y nrosados, particlarmente en lafrente, la mejilla, la babilla  la nariz





Facies pelagrosa: La piel es rojiza y áspera (de ahí su nombre pelle-agra) con descamaión fina, furfurácea; en ocasiones costrosa. Es caracterísico el eritema facial generalizado predominante en las mejillas y alas de la nariz. Los labios están secos y descamados; en ocasiones existe estomatitis angular y lengua roja brillante y depapilada. En el cuello se observa el típico collar de Casal, que señala el límite de la lesión, ya que la dermatitis se circunscribe en las zonas expuestas a la intemperie.

Facies paquidérmica plicata: puede verse como expresión del cáncer de pulmón o aisladamente (síndrome de Touraine, Solente, Golé). El costro tiene expresion de envejecimiento extremo, los surcos profundos, más o menos paralelos, lineales o curvos y en ocasiones cerebriformes. En la frente, los surcos y los pliegues mayores son horizontales, existiendo en la región media uno a cuatro pliegues verticales; a veces la plicatura se extiende a toda la cara. Se acompaña de intensa seborrea y los orificios excretorios de las glándulas sebáceas están agrandados.

3. Por alteraciones circulatorias.







Facies mitral: se la observa en pacientes con estrechez mitral y se caracteriza por cianosis de la nariz, los pómulos, el mentón y los labios, lo que contrasta con la palidez del resto de la cara (máscara mitral).

Facies aórtica: de la insuficiencia valcular aórtica, se caracteriza por presentar palidez especialmente peribucal (cardíacos blancos de Laségue) con pulsación visible en las arterias temporales y carotídeas y el movimiento rítmico de la cabeza hacia delante y hacia atrás, acompasadamente con cada latido cardíaco (signo de Musset).

Facies arterial: es característica de la enfermedad de Takayasu-Martorrell por obliteración de los troncos supraaórticos. La falta crónica de irrigación de la cara trae como consecuencia la atrofia de los músculos faciales y la desaparición del tejido celular subcutáneo, con lo cual el paciente exhibe una fisonomía cadavérica.

Facies venosa: se la observa en el síndrome de la vena cava superior por obstrucción de dicho tronco venoso; ocurre con frecuencia en el cáncer broncopulmonar. El rostro es bultoso cianótico, con turgencia de las venas frontales y del cuello, gran número de telangiectasias en la nariz y en los pómulos, edema facial, del cuello y de la parte superior del tronco (edema en esclavina).

Facies de Ayerza: se presenta en los cardíacos negros de Ayerza, variedad de corazón pulmonar crónico caracterizada por intensa cianosis, abotagamiento del rostro y poliglobulia, esta úøtima debida a una mayor producción de hematíes por la médula ósea en respuesta al aumento de la eritropoyetina inducida por la hipoxia.

4. Por alteraciones endócrinas

Facies hipertiroidea: en el hipertiroidismo se destaca la cara adelgazada, sin bola adiposa de Bichat y escasos músculos temporales que marcan las salientes óseas. El primer signo que llama la atención es la mirada ansiosa (cara de asustado), que puede acompañarse de protusión ocular (exoftalmos), retracción del párpado superior y mirada brillante y fija, sin parpadeo. La piel es aterciopelada, caliente y sudorosa (facies tireotóxica). Los cabellos son finos y a menudo se observa canicie precoz. El exoftalmos puede ser uni o bilateral y se ve con más frecuencia en la enfermedad de Graves-Basedow. Cuando estos pacientes dirigen la mirada hacia abajo, el párpado superior deja al descubierto la esclerótica, debido a que éste no acompaña los movimientos oculares. La exoftalmia en sí puede ser sólo aparente, dado el aumento de tamaño de la hendidura palpebral, razón por la cual es conveniente medir por medio de un exoftalmómetro la protusión ocular. Esta se considera normal cuando no sobrepasa los 19mm, mínima entre los 21 y 23 mm, moderada entre los 24 y 27 mm y marcado o grave cuando sobrepasa los 28mm.

Facies hipotiroidea: abotagada y edematosa, inexpresiva, somnolienta: las cejas despobladas especilamente en la región caudal, los rasgos aparecen borrados, desdibujados. El cabello es ralo, seco; la piel pálida, seca y fría. Los párpados tumefactos, abombando los inferiores como bolsas y surcados por finas arrugas. La hendidura palpebral está disminuida, la nariz es ancha, bulbosa, aplanada. Existe agrandamiento lingual (macroglosia) y los labios son gruesos (facies mixedematosa). En la facies cretina por hipotiroidismo congénito se agrega a la debilidad mental, la lengua fuera de la boca y el escurrimiento salival: el llanto se asemeja a un quejido casi inaudible. Adquiere un aspecto tosco ("facies de mascarón de proa").

Facies acromegálica: presenta un conjunto de elementos patognomónicos que permiten identificar fácilmente esta enfermedad: crecimiento de los huesos faciales y senos frontales; los arcos superciliares y cigomáticos son prominentes, los párpados abotagados, las orejas hipertrofiadas, el cartílago nasal crece y la nariz se observa gruesa y abultada; los labios grandes y turgentes, prognatismo del maxilar inferior debido al crecimiento de la mandíbula con dientes separados (diastema) y macroglosia. La cara en su conjunto presenta rasgos grotescos.


Facies cushingoide: la cara es redondeada, en luna llena, con adiposidad regional; la piel es rubicunda, brillante y con equimosis. La hendidura palpebral estrechada, la boca de labios estirados (boca de pez), se acompaña de un cuello corto y grueso y giba dorsal ocasionada por depósito de tejido adiposo en la zona cervical y dorsal. En la mujer y en el niño hay marcada hipertricosis.



Facies addisoniana: caracteriza a la insuficiencia suprarrenal crónica. Es inexpresiva siendo llamativo el oscurecimiento de la piel y la presencia de pigmentación gris o marrón en la boca o en las encías. Los rasgos están acusados por adelgazamiento y deshidratación; los ojos hundidos tienen expresión de tristeza.


Facies adrenogenital: se presenta en mujeres hirsutas (barba y bigote), con acné facial, calvicie y enrojecimiento facial; tienen apariencia masculina. La producen los tumores virilizantes de los ovarios o las suprarrenales que elaboran andrógenos.

Facies del hipoparatiroidismo: esta enfermedad se caracteriza por espasmos musculares en la crisis de tetania los que afectan los músculos faciales. La frente y las cejas se encuentran fruncidas; la mirada es fija, angustiosa y desorientada, los labios se encuentran apretados con las comisuras hacia abajo y afuera (risa sardónica o boca de carpa).

Facies de la insuficiencia adenohipofisaria: se observa una facies inexpresiva, apática, indiferente, pálida, con un discreto edema de los párpados y un ligero enrojecimiento facial. Las cejas son despobladas y en el hombre la barba y el bigote son escasos. La lisura cutánea es pronto sustituida por arrugas en la piel que junto a la escasa pigmentación da un aspecto de envejecimiento precoz (gerodermia). La cara de los enanos hipofisarios suele ser redonda y blanca (muñeca de porcelana) con piel fina en la que luego aparece la gerodermia.

5. Por alteraciones neurológicas.

Facies de la parálisis facial: Cuando es periférica las facciones son tan elocuentes que permiten formular el diagnóstico de la lesión del VII par solo en la inspección. Se caracteriza por los siguientes signos: cara asimétrica, borramiento de las arrugas de la frente del lado paralizado, lagoftalmos y epífora. En el lado paralizado el sujeto no puede arrugar la frente ni elevar la ceja: cuando se le ordena cerrar el ojo, el globo ocular se dirige hacia arriba hasta que la córnea desaparece debajo del párpado superior (signo de Bell) y el pliegue nasolabial aparece aplanado y la comisura caíða. Los movimientos voluntarios están ausentes, el paciente no puede silbar ni mostrar los dientes cuando se le ordena.

Facies parkinsoniana: También denominada facies del jugador de pocker, porque tiene como rasgo saliente la inexpresividad. El paciente carece de mímica, su mirada es fija y parpadea muy raramente, la piel se halla lustrosa como embadurnada de pomada (cara de pomada), la boca está entreabierta y fluye saliva por sus comisuras. La inmovilidad mímica y el aspecto estereotipado se deben a la alteración de los centros extrapiramidales que regulan la esfera emotiva. Se observan en la enfermedad de Parkinson, en el parkinsonismo post-encefalítico y en otros estados parkinsonoides.

Facies de la hemorragia cerebral: Se caracteriza por inmovilidad de la cabeza, desviada hacia un lado y la mejilla del lado paralizado abultada por el movimiento respiratorio, tomando el aspecto de "fumador de pipa".

Facies del síndrome de Claude-Bernard-Honer: se debe a la destrucción del simpático cervical. Se caracteriza por presentar los siguientes elementos: misosis; disminución de la hendidura palpebral con enoftalmia y trastornos vasomotores y sudorales asociados sólo si la lesión se halla a nivel del ganglio estrellado (ganglio del simpático inferior).

Facies del síndrome de Pourfour du Petit: se debe a la excitación del simpático cervical. Es menos frecuente que la anterior; se caracteriza por presentar: midriasis y tendencia a la exoftalmía con agrandamiento de la hendidura palpebral. Reconoce los mismos factores etiológicos que el anterior, pudiendo presentar el paciente en su evolución, primero la forma irritativa y luego la destructiva.




Facies miasténica: en la miastenia gravis la debilidad de los músculos faciales determina ptosis bilateral de los párpados y cierta laxitud en los músculos de los labios y mejillas. El enfermo para mirar lleva la cabeza hacia atrás, lo que le proporciona un aspecto somnoliento.



Facies seudobulbar: la cara es inexpresiva y afectada por momentos y sin motivo justificado, por crisis de llanto o de risa espasmódica, sin relación con el estímulo que la desencadena. Se produce cuando se lesionan los haces corticobulbares y corticoespinales y se observa después de los cincuenta años, con predominio en el hombre.

Facies sardónica: En el tétanos existe contractura permanente de la musculatura mímica facial, determinando la llamada facies sardónica o del espasmo cínico, por estiramiento transversal de las hendiduras palpebrales y comisuras labiales. Se observan arrugas en la frente y en el ángulo externo de los ojos, con elevación de las cejas y las alas nasales, los músculos maseteros están contraídos impidiendo la abertura de la boca (trismus). Tiene similitud con las máscaras griegas (facies de comedia).



Facies de Hutchinson o de la "mirada del astrónomo": hallándose paralizados todos los músculos oculares, el paciente presenta ambos párpados superiores caídos y para poder ver tiene que llevar la cabeza hacia atrás y contraer fuertemente la frente; se la encuentra en la oftalmoplejía nuclear progresiva.

6. Por alteraciones hematológicas.




Facies leucémica: en la leucemia aguda la piel de la cara es pálida grisácea con expresión de inquietud, los labios están decolorados y pueden existir manifestaciones hemorrágicas en forma de equimosis y con mayor frecuencia petequias sobre todo en los párpados y en los labios, epistaxis y gingivorragias.



Facies de la anemia hemolítica: en la anemia microesferocítica el cráneo presenta aspecto de torre (torricefalía) debido al exagerado desarrollo en sentido vertical; existe hipertelorismo.

Facies poliglobúlica: en la policitemia rubra, la piel del rostro es rubicunda o eritrósica. Las conjuntivas bulbares están inyectadas de sangre y en los pómulos pueden observarse numerosas varicosidades.



Facies hemofílica: en esta enfermedad los mínimos traumatismos producen hemorragias palpebrales, sugconjuntivales, labiales o de los pómulos.





Facies talasémica: en la talasemia mayor (anemia de Cooley) se observan anomalías en el desarrollo de los huesos craneales y del rostro debido al excesivo crecimiento de la médula ósea en respuesta a la hemólisis exagerada. La exuberante proliferación medular de los huesos planos del cráneo sumada a la presencia de notables pliegues en el epicanto imprimen a la fisonomía un aspecto mongoloide ("facies de ardilla").

7. Por alteraciones psiquiátricas.

Facies depresivo-melancólica: se presenta en la depresión grave. Es una facies triste, la mirada perdida, las arrugas frontales y las comisuras labiales hacia abajo dan al enfermo un aspecto característico.







Facies maníaca: se trata de una facies exaltada, agitada, enajenada, hiperactiva y con la mirada brillante.





Facies de la demencia senil: mirada desorientada, azorada, desconectada de la realidad, con falta de movimientos y rígida.







                                                                8. Por alteraciones esqueléticas.



Facies adenoidea: se debe a la obstrucción nasal producida por hipertrofia de las adenoides; esto determina dificultad respiratoria crónica y anomalías maxilofaciales: el maxilar superior se aplana lateralmente y adopta una configuración ojival. El labio superior aparece cortado, el inferior abultado, la nariz es chata con orificios pequeños. Estos rasgos confieren al paciente un aspecto de atontado.




Facies acondroplástica: se caracteriza por presentar una frente amplia con nariz aplastada; la cabeza tiene un tamaño grande y desproporcionado con el resto del cuerpo.





Facies de Paget: se observa crecimiento exagerado de los huesos craneanos, estableciendo una desproporción entre la cara pequeña y el cráneo voluminoso.

Facies sifilítica: en la sífilis congénita se observan dientes de Hutchinson, la frente es prominente y convexa (frente olímpica) y en ella se encuentran abultamientos prominentes conocidos con el nombre de nudosidades de Parrot. La raíz de la nariz aparece hundida, denominándose nariz "en silla de montar".


                                                          9. Miscelánea

Facies neumónica: es bultosa y congestionada, las mejillas son eritrocianóticas, a veces más acentuadas del lado correspondiente al pulmón afectado por parálisis vasomotora refleja. Hay aleteo nasal por la intensa polipnea; las conjuntivas se encuentran inyectadas y en ocasiones, con un ligero tinte subictérico. La presencia precoz de vesículas de herpes simples alrededor de la boca adquiere gran valor diagnóstico.

Facies dislipémica: es una facies envejecida con el cabello entrecano y con un arco senil a nivel de la córnea. En los párpados superiores (sobre todo en la mitad interna) se forman placas amarillentas por depósitos de lípidos (xantelasmas).

Facies bufoftálmica: también llamada facies de sapo, se caracteriza por presentar exofotalmos uni o bilateral y caíða de los párpados superiores. Se la puede observar en la enfermedad de Hand-Schuller-Christian.

Facies febril: se caracteriza por enrojecimiento de los pómulos y palidez del resto de la cara, con los ojos brillantes.

Facies mongólica: en el síndrome de Down la cara es redondeada y pequeña, los ojos son oblícuos y frecuentemente con epicanto (o tercer párpado) exagerado, que borra el ángulo interno del ojo; muchas veces ectropión, blefaritis y catarata bilateral. El cráneo suele ser pequeño, el cabello fino y las orejas puntiagudos y separadas ("en asa"). La boca entreabierta, con babeo; con cierta frecuencia la lengua engrosada asoma al exterior.


Facies del síndrome mediastínico: es cianótica con edema de la cara y del cuello (cuello de Stokes) y distensión de las venas correspondientes. El edema puede extenderse a la parte superior del tórax y miembros superiores (edema esclavina) cuando hay compresión de la vena cava superior.